Leyda Rimarachín Cayatopa

Leyda cuenta que cuando era niña era normal ver a los monos desde la puerta de su casa. Era gracioso cuando se enojaban y tiraban ramas cuando intentaban acercarse a ellos. Iban saltando por las copas de los árboles y se sentaban a comer quijos, una fruta parecida a la granadilla pero con la cáscara más gruesa. Todo un espectáculo para ella y sus hermanas, quienes esperaban debajo de ellos a que soltaran unas de las frutas para también comer. Sin embargo, todo cambió. Los vecinos comenzaron a cortar los árboles y los monos fueron perdiendo su hábitat. Estos hermosos primates se alejaron de su casa y los días no volvieron a ser iguales.

Con su familia se propusieron a ir en contra de lo que mandaba el desarrollo y empezaron a conservar el bosque, reforestando, plantando árboles uno por uno, con la esperanza de verlos otra vez algún día como cuando eran niñas. Pidieron su reconocimiento como Área de Conservación Privada Bosque Berlín y los vecinos los miraban como si estuvieran locos, pensando en que tener un bosque y no tumbarlo no tiene sentido. Pero esos sinsentidos de la vida son los que dan las más grandes alegrías. Hace algunos años vieron a los monos otra vez merodeando su casa. Pasaron veinte años para que aparecieran otra vez. No lo podían creer. Todos los días Leyda miraba al horizonte esperando que aparecieran. Y ya estaban ahí, como cuando era una niña. Este momento es impensable y hasta ahora no pueden creer que sus sueños y ruegos se volvieron realidad. Ella dice: “¡Eran cinco y un bebé! ¡Cinco y un bebé! ¡En Bosque Berlín! Peñízquenme por favor, que hasta ahora no puedo creerlo”.

Para la familia Rimarachín Cayatopa, este camino no fue nada fácil. Su familia sufrió mucho por ataques de vecinos que se quisieron adueñar de estas tierras y las represiones por el conflicto armado de los noventa. Pasaron momentos muy complicados, pero sus padres Ricardo y Carmela nunca dejaron de sonreír y de buscar un mundo mejor para ellas. Así también fueron conociendo y trabajando fuerte con personas que siempre los apoyan, confían en ellos, y se volvieron parte de su familia. Su promesa sigue firme. No dejarán que los monos se vuelvan a ir. Ellos quieren que no se sientan amenazados y que puedan vivir libres, comiendo, saltando y durmiendo, en su propia casa.

Testimonios

Gisella Fernández

"El Bosque Nublado del Mono Choro"

Una de las experiencias más lindas que he podido vivir. No sólo por el contacto con la naturaleza, sino tambien por la oportunidad de conocer a personas tan comprometidas con el medio ambiente, con la sociedad y cuyas experiencias son lecciones de vida que te cuestionan y motivan. No hay duda que estos viajes son una invitación a conectarte con lo más íntimo de tu ser en lugares inigualables y con experiencias genuinas, es imposible no querer atesorar esos recuerdos por siempre. Gracias Pausa!

Romy Repetto

"El Bosque Nublado del Mono Choro"

El viaje al ACP bosque Berlin significó para mí una recarga de energía, aprendizaje y buena vibra no sólo de la familia que nos acogió con mucho amor sino también del grupo de viajeros que tuvimos la chance de coincidir; implicó estar en contacto absoluto con la naturaleza, aprendiendo de la noble y humilde tarea de conservarla y admirar lo que ella tiene para ofrecernos. Si tienen la oportunidad de viajar con Pausa, háganlo, es maravilloso!!

Claudia Ochoa

"El Bosque Nublado del Mono Choro"

La experiencia en el ACP Bosque Berlín fue extraordinaria. La organización del viaje por Pausa y el liderazgo del guiado por Leyda y Vicky Rimarachín fueron determinantes para que gozáramos de la naturaleza constantemente. Siempre estuvieron pendientes del grupo y de cómo hacer que nos sintamos cómodos, y así, aprender de la iniciativa de conservación y disfrutar de los paisajes, las caídas de agua, los monos choro de cola amarilla y conocer las historias de las personas que se comprometen con el medio ambiente y el Perú. Gracias Pausa y Conservamos por Naturaleza por esta maravillosa experiencia.

Luz Guevara

"El Bosque Nublado del Mono Choro"

Viajamos a ACP Bosque Berlín, fue un viaje super, es un turismo vivencial mis hijos de 7 Y 8 años lo disfrutaron, caminaron, ordeñaron vacas, y se conectaron con la naturaleza. La familia Rimarachín nos recibió con los brazos abiertos: Carmelita y su rico queso, Ricardo que paseo a mis hijos en mula e hizo una rica panela, Yalit que nos guío por la selva a conocer los monos choro cola amarilla, y nuestro infaltable compañero perruno Doki. Una experiencia única que volvería a repetir. Gracias Pausa!

Videos Fotos

Reconocimiento y/o alianzas:

Bióloga destacada en conservación, biodiversidad y manejo de bosques andinos
Premio para la Conservación Carlos Ponce del Prado otorgado por el Ministerio del Medio Ambiente